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Villa
Serrana
Minas / José Pedro Varela / Actividades
al aire Libre
Es un sueño hecho realidad, es
la fusión perfecta entre la naturaleza y el urbanismo; su entrada principal está en el
km 145 de ruta 8, se puede acceder también por el km 139,500 de la misma ruta.

Este hermoso punto de nuestro país, es ideal para un
reparador descanso entre el verde de la abundante forestación de las sierras, el azul del
cielo junto al lago artificial que allí se encuentra, donde se puede desde pescar, dar un
páseo en lanchas a pedal o simplemente refrescarse con un gratificante baño.
El Arquitecto Julio Villamajó completó su plan urbanístico ubicado entre las Sierras
del Penitente y Carapé en el año 1950, ese mismo año se inauguró el Mesón de las
Cañas y el Ventorrillo de la Buena Vista.
Entre las sierras se construyeron las cabañas de troncos y piedras del lugar, recubiertas
por dentro con bandas de esteras y techos de paja; a fines de la década del 50, ya se
habían construido 100 cabañas diseminadas por las laderas.
Al formarse la Villa se plantaron sobre sus cumbres y laderas más de
100 mil árboles de diferente variedad: coronilla, canelón, arrayanes, etc.; cuenta con
una represa que embalza las aguas del arroyo Miraflores, abasteciendo del vital líquido a
los pobladores de la zona.
Ofrece: Un campo deportivo a orillas del lago, chacras y huertas que proveen de
alimentos a su población y en especial para los vecinos, funciona un Centro de Enseñanza
Primaria.
El Arquitecto Julio Villamajó logró concretar su proyecto sin dejar
ningún detalle librado al azar, brindando la posibilidad a miles de turistas cada año ,
de poder disfrutar la coqueta Villa Serrana.
José
Pedro Varela

José Pedro Varela tiene una «historia rural o pastoril» anterior
que como en este caso se remonta a los albores de su vida colonial. La zona que hoy
alberga florecientes industrias estaba dentro del área de explotación de los primeros
ganados.
Ellos eran los poseedores de la materia prima que originó la más antigua de
nuestras industrias: la faena y obtención de cueros, para ser entregados a Buenos Aires,
capital del Virreinato, o para ser contrabandeados las más de las veces.
Los comercios de la zona se
proveían por medio de carretas, las que también servían para llegar a Montevideo, los
frutos del país. Los acarreos se hacen de enero a mayo, época en que generalmente los
ríos y arroyos «daban paso» y se demoraba para llegar a la capital 15 días o más.
Cada carreta transportaba alrededor de 1.600 kilos de mercadería (siendo el máximo
autorizado 1.500) y se desplazaban en tropas de 4 o 5. Más tarde el país toma otro
ritmo, las comunicaciones se intensifican, y el 16 de octubre de 1873 se inaugura el
servicio de diligencias entre Minas y Treinta y Tres organizado por la empresa
«Mensajerías Orientales».
Diez años después lo hace la empresa «La Armonía» (abril de 1883)
cobrando $ 9.00 por el servicio, que atendía José Arroyal como mayoral.
El 25 de agosto de 1903 Francisco Ros delegado por Treinta y Tres al
Congreso Regional sobre Vialidad Pública en los Departamentos del Este, expone y
demuestra la importancia de extender el ferrocarril hasta su ciudad, derivando una ramal
desde Nico Pérez. El congreso se realiza en los salones del Club Uruguay de Minas y el
representante olimareño parece haber sido oído, ya que tiempo después comienza el
tendido de la vía férrea.
En 1904 llegaba a la zona Don Ceferino Lenú quien sería uno de los
fundadores de la villa. Corrales, como se llamaba entonces el naciente caserío, contaba
con muy pocos habitantes. Doña Inés Muniz era la vecina más antigua, residía allí
desde 1890. Luego fueron afincándose en terrenos que fraccionaron Jeremias y Olegario
Toledo, cerca de la actual estación ferroviaria.
Y llega 1911, en el transcurso del cual habrían de obtener los
corraleros, hoy varelenses, muy importantes mejoras. Se funda la primera escuela. También
se obtuvo una agencia de coreos, llegando la correspondencia en las distintas diligencias
que cruzaban el lugar.
... Y llega el ferrocarril. El 1° de noviembre de 1911 un tren
especial recorre el nuevo ramal entre Nico Pérez y Treinta y Tres, dando vida a la
estación Corrales. Demás está decir lo que ello significó para la población. Los
difíciles viajes en diligencias u otros carruajes son suplantados por comodidad de un
buen «wagón» como se les llamaba en la época. La mercadería comprada en la capital
llega en el día a los comercios y los sacos postales a las agencias.
En 1912, Don Bernardo Coya, propietario de un almacén cerca de la
estación, decide dividir en 118 solares el campo que le pertenece y contando para ello
con la ayuda del Agrimensor Jaime Joanicó Otorguéz levanta los planos del
fraccionamiento. El escribano Carlos Hontou Aguirre, de Treinta y Tres, será quien hará
las primeras escrituras. Constancio Casarone comprará varios terrenos al norte de la
plaza y se trasladará junto a su familia y su comercio edificando la primera casa de
material del nuevo barrio. Meses antes lo habían hecho sus hijos Victoriano, Héctor y
Horacio quienes se habían instalado en un galpón con carpintería y herrería.
Luego, todo sucede con velocidad vertiginosa, los trámites administrativos se cumplen
y el 1° de febrero de 1918 el Presidente de la República, Don Feliciano Viera, firman declarándolo oficialmente como pueblo José Pedro Varela.
La tradición que no sabe de transiciones rápidas hace que, aún hoy,
las generaciones mayores llamen Corrales a su pueblo, con ese orgullo y ese sabor añejo
de haber vivido los primeros balbuceos de esta pequeña pero pujante ciudad.
Actividades al aire libre
Todo el territorio del Departamento de
Lavalleja descansa en terrenos muy antiguos y formaciones sedimentarias más modernas.
Las rocas predominan en gran parte del departamento. Podemos encontrar
arroyos y ríos que son la gran atracción de este lugar.
Penitentes y gran vegetación conforman un entorno incomparable.
Sierras, valles y cerros encierran un paisaje muy completo con respecto a las exigencias
de gran cantidad de turistas que visitan este territorio.
Se pueden practicar muchas actividades al aire libre como por ejemplo
la caza que es muy elegida por los turistas.
El arroyo El Soldado se encuentra rodeado por un hermoso monte en el
cual existen diferentes especies de animales salvajes. En una de nuestras tantas visitas a
este departamento pudimos observar carpinchos, jabalíes, ñandúes, tatus, mulitas y gran
cantidad de liebres.
Otra caza muy practicada es la de la perdiz, que es muy deportiva para
aquellos cazadores que aman su actividad.
Para poder cazar estas especies debemos solicitar el permiso correspondiente en el
Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca. Otra actividad muy atractiva es la pesca que
en sus aguas se hace muy efectiva.
Siempre que salgamos a practicar cualquiera de estas actividades hay que realizarlo con
conciencia, ya que estos lugares y especies tienen que perdurar por mucho tiempo en
nuestro país.
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