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En este espacio incorporamos la poesía enviada por nuestros visitantes.

Alina
Jorge Biurrun

¡Que nombre tu nombre: Alina!
manantial inagotable de recuerdos
        y vivencias,
gran etapa de mi vida él me evoca,
cuando desesperado te buscaba
sin saber si existías...
y solo mi soledad me amaba.

Al pronunciarlo, nombro a infinidad
            de mujeres,
que en el frente, como en la retaguardia
lodieron todo, a cambio de nada.
Soportaron frío, hambre, soledad y muerte;
verdaderas Mujeres,
        verdaderas Madres,
                excelentes Compañeras.

Buscaban la sociedad del pan y las rosas,
sabiendo que quizas jamas la verían.

Sus cabezas cubiertas de coloridos pañuelos,
sus ojos claros, sus caderas anchas,
sus voces agudas y melodiosas,
sus cantos tristes, en las trincheras,
en las fábricas, por las estepas,
en los campos de concentración;
dignas Mujeres, orgullo de la creación.

Alina, cuanta magia en tu nombre;
mi vida de estudiante,
el ventanal de mi pieza,
amores fugaces, cobardes, cretinos,
y también, que paradoja,
        tu nombre
            me recuerda
                    a mi eterna y fiel soledad.

Emocionado recuerdo aquellas
tantas madrugadas de ojos abiertos,
de botellas vacías, de mates lavados,
de matodkas explosivas,
las fiestas latinas,
    los carnavales brasileros.

Como olvidar aquella nochebuena
en la que bailamos
        con la entrañable Moscú,
que sensual y provocativa
        lucía su camison invernal,
como olvidar Leningrado
        en sus noches blancas.

Tú dices, que es de origen frances, y,
quizas tengas razon Aline;
pero a mí me sabe a
    cien gramos de vodka "Pshenichnaya",
me cubren sus copos de nieve estrellados,
me embriagan sus ritmos cosacos,
    sus katiushas, sus kalinkas;
y el frío no me hace mella,
gracias al calor de esos pueblos
    sencillos, heroicos,
que tu nombre me evoca.

Pero, confundir no debo
    tú y tu nombre
aunque negar no puedo
la riqueza que el mismo encierra,
si hoy me trae lo que necesitaba...
                              una Compañera

 

 

Cada vez que te veo
Jorge Biurrun

Hoy senti deseos de besarte
Nuestros rostros se cruzaron
y con ellos,
    nuestros alientos,
    nuestras disimiles sonrisas,
y como no,
    nuestras miradas.
Atentas,
    agiles,
        provocativas,
profundas,
    apasionadas,
con aparente distancia,
queriendo pasar desapercibidas,
seguian paso a paso esta batalla sexual.

En el alba, tu mirada trastabillo
y momentaneamente desencajo tu rostro.
La fresca brisa matinal seco tu sudor,
mientras,
    me ganaba la indecision.
La torpeza dibujaba mi rostro,
en frente,
    tu, cual tigresa
observabas segura,
                        altiva,
                            dominante.

Caia el sol a pleno y tu hermoso rostro
parecia decirme con aire sarcastico
-¿Que te pasa?.
Tu mirada,
    penetrante,
        punzante
me paralizo, me enmudecio,
aterro mi mente.

El cielo se nublaba paulatinamente,
el astro rey desde el poniente
pinto magistralmente un cielo tornasolado.
Tu altivez desaparecio en las sombras,
enmascarada de una profunda lastima,
o pena quizas...?

La mar me salpicaba
con frios y humedos mensajes,
y gruñia:
    -¿te olvidaste del vino flaco?,
nuestras espaldas fueron ganando la atencion,
no se si observaste la mia,
yo no me hubiera perdonado
no haber disfrutado de la tuya.

"afuera es noche y llueve tanto..."
canta el "Polaco";
mientras el "animal" retrasado
y obsceno gesticulo:
-¡puuaaahh!, ¡que bien que se va!.

Bramaba el mar, rugian los cielos
la tempestad se abatia con furia incontenible,
"las esquinas no tenian luna...";
deambulaba sin rumbo, mientras Sabina me decia:
"no hay nostalgia peor,
que añorar lo que nunca jamas sucedio".

¡Que ganas tenia de besarte!

     
  Como una estrella fugaz
Jorge Biurrun

Como una estrella fugaz
surcaste mi espacio,
alegre, resplandeciente,
femenina, muy hermosa.

A tu paso,
    se desató la tempestad,
    nuevamente ardió aquella antorcha.

Mi soledad,
    temible fortaleza
    tembló a tus pies.

Tres deseos te pedí,
    con ellos sueño,
    por ellos vivo.

El primero: quiero conocerte,
                 necesito conocerte...
                "... claro está, lleva su tiempo...".
                ¿Cuando empezamos che?.

El segundo: que me guíes en mi desventura,
                  pues perdido vagabundeo
                  y el camino no consigo divisar,
                  a tu corazón, pretendo llegar.

El tercero: siento un mar embravecido,
                me consume un fuego abrasador.
                Sensaciones ya superadas,
                renacen con mas vigor.
                Esto, es todo lo que tengo,
                es todo lo que soy,
                compartirlo contigo deseo
                ¿te animás a intentarlo?

Gracias...
            por el fuego...
                                compañera...

     
 

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