"La dictadura en Uruguay dejo un legado de
mezquindad"....
MIGUEL ANGEL
VILLENA, Madrid. Exiliados que regresan para encontrar un Uruguay distinto, desterrados
que ya no vuelven y rehacen sus vidas en países lejanos, gentes que se quedaron y
sufrieron la dictadura y otros que permanecieron indiferentes ante los desmanes. Una
amplia galería de personajes construyen Andamios (Alfaguara), la ultima novela de Mario
Benedetti. "Todos sienten, sentimos la derrota", comenta este escritor que no
abdica de sus actitudes de radical de izquierdas y añade: "La dictadura en Uruguay
dejo un legado de mezquindad".
"Pese a las democracias formales, los
escritores de mi generación seguimos estando a la contra en América Latina",
comenta Benedetti. La trayectoria y la literatura, la vida y la obra de Mario Benedetti
(Paso de los Toros, Uruguay, 1920) evidencian una vez mas que la creación artística y el
compromiso político caminan de la mano en la mayoría de escritores latinoamericanos. No
se muestra en absoluto optimista sobre la evolución de América Latina, a pesar de que
regímenes democráticos han sustituido a las dictaduras del continente.
Y se explica así
Benedetti: "Los mecanismos de integración como Mercosur son teóricamente
beneficiosos, pero responden a los intereses de la clase alta y capitalista. Para la gente
de abajo las cosas no van tan bien. Los sectores marginales de Argentina, Brasil, Uruguay
y Paraguay viven en unas condiciones penosas. El proceso de privatizaciones, por ejemplo,
significa que miles de trabajadores se van a la calle. Mas allá de las grandes cifras, la
microeconomía en América Latina equivale a miseria".
Benedetti sigue prestando apoyo al sistema comunista en Cuba porque, en su opinión,
"Fidel Castro es una figura admirable para toda América Latina"."No estoy de acuerdo con muchas cosas", matiza, "pero el régimen tiene
sus méritos en un país sometido al acoso".
Experiencia dolorosa
Escribir Andamios ha resultado una experiencia dolorosa para Benedetti, que regreso a
Uruguay en 1985 tras un largo exilio que discurrió por Argentina, Cuba y finalmente
España, un país que visita con mucha frecuencia. Define de modo muy gráfico la herencia
que dejo la dictadura militar en Uruguay (1973-1985) como "un legado de
mezquindad". "Sin duda", añade Benedetti, "el país cambio y el
reencuentro entre los exiliados que volvieron y aquellos que se quedaron ha estado teñido
de resquemores y de recelos".Javier Montes, el personaje que canaliza toda la acción en Andamios, no es el alter
ego del escritor, pero mantiene rasgos comunes. "En realidad", señala
Benedetti, "mi libro recoge testimonios y vivencias de muchísima gente de mi
país".
Dividida en 75 capítulos cortos Andamios no es exactamente una novela, sino mas bien
una sucesión de impresiones, de diálogos, de reflexiones en un ágil y vivo contraste
entre los que se marcharon y los que se quedaron.
En ese sentido, Benedetti admite que los
géneros literarios están cada día mas entremezclados. Cuando se le pregunta si una
generación extraordinaria de escritores, hoy ya veteranos, no ha impedido el surgimiento
de nuevos autores en América Latina comenta: "Los escritores jóvenes siempre tienen
dificultades para difundir su trabajo. Mis primeras obras las edite yo mismo.
Luego vienen
los misterios porque todavía no me explico el exito de La tregua (1960) que ha sido
traducida a 18 idiomas".Poeta, narrador, periodista y ensayista Mario Benedetti asiste con satisfacción, pero
también con agobio, a los homenajes que se le tributan en toda España, incluida la
exposición que estos días le dedica el Circulo de Bellas Artes de Madrid.
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